Thursday, September 01, 2005

Tan solo un segundo en la vida, bastaría.

Tan solo un segundo es lo que alcanzo a estar despierto. Me he dado cuenta cuando llego al trabajo. Vengo desde mi casa, me subo a la micro que es donde leo todo el camino. Me bajo al término del recorrido para darme cuenta que estoy sumido en pensamientos, revisando, evaluando cosas y hasta comiendo chicle. Bueno, esto último me cuesta un poquito más. Pero cuando cruzo por la entrada principal y llego a las escaleras de emergencias (que es por donde subo hasta el tercer piso) me quedo unos instantes mirando la pared y sin ruido alguno a mi alrededor logro conectarme con algo indescriptible. Se que he estado dormido toda la vida haciendo cosas. Creyendo que vivo. Creyendo que uno hace cosas. Que ríes, lloras, te casas, vas a fiestas, etc. Pero no, me basta ese segundo para darme cuenta que esto es despertar y de verdad. Aunque sea un segundo. Porque luego de sentir esto, reflexiono involuntariamente. El solo hecho de pensar es lo que me hace sentir dormido. Me doy cuenta o soy consciente de que me he vuelto a dormir en esta mentira que se dice llamar vida. Pasa el día y de repente en algún pensamiento íntimo, me acuerdo que mañana tengo otra oportunidad de llegar a ese minúsculo espacio y estar despierto. Aunque solo sea un segundo.